Qué extraño, ¿no? Cuántas suposiciones erróneas pasan por nuestras mentes a lo largo de nuestra vida, y, en realidad, para entenderlo todo, tan sólo necesitas una pieza. Es ahí cuando todo comienza a cobrar sentido, cuando unes los puntos, cuando atas cabos sueltos, cuando realmente te espetas con la cruda realidad.
Dulce ignorancia, pero sabes de sobra que por muchos calificativos bonitos quieras ponerle, en esta vida sólo el necio se queda con ella, y muy pocos dejan de lado a la verdad, a lo que realmente son las cosas. Qué ingenuos somos a veces, y con qué facilidad nos camelan las bonitas palabras.