martes, 13 de noviembre de 2012

Lying's the most fun a girl can have without taking her clothes off

Les gustaba soñar con imposibles, creyendo firmemente que algún día se convertirían en realidades. 
El Sr. Tiempo les enseñó que se queda con todo, que les cerró esas puertas para que pudiesen adentrarse por otras distintas... Sin embargo, se saltaron la parte en la que decía que no podían cruzar por la misma. Estaba escrita con letra pequeña, enmarañada. Era la parte que ninguno de los dos quería leer.
Mientras él jugaba a descubrirse a sí mismo de camino hacia su nuevo destino, ella cada amanecer se despertaba entre unas sábanas distintas, intentando llenar esa soledad con las vidas que se cruzaban por su camino. 
Él seguía forjando su destino, mientras ella perdía el tiempo con nimiedades, dando vueltas en círculos cerrados, con camino a ninguna parte.
Mientras él pasaba noches inspeccionando el techo de su cuarto, ella descubría mundos nuevos bajo las mantas, siempre con ese calor humano que necesitaba para sentirse viva.
Él seguía plantándose cara a sí mismo cada mañana, no tenía escapatoria, había llegado la hora de enfrentarse al más difícil de los retos. Él mismo.
Ella seguía teniendo ese temor a la soledad y por eso llenaba sus horas con conversaciones insustanciales, con palabras vacías que tan llena hacían que se sintiese. Su juego favorito era el de la oca. 'Y tiro porque me toca'. Le encantaba disfrazar medias verdades, poniéndole máscaras nuevas cada día hasta que perdiesen en sí el significado que realmente tenían.

Pero llego el día en el que el Sr. Tiempo los reunió y les pidió que hiciesen sus balances. Cara a cara. Desnudándose el uno ante el otro de nuevo. Ella, apenas tardó segundos. Llevaba ropas ligeras, casi iguales que las de antaño. Él, en cambio, tardó horas en quitarse los fardos de su viaje. El frío lo hizo necesario.

El balance estaba hecho. 

"Oh, Sr. Tiempo, ¿a qué viene esto ahora?"

1 comentario:

Ros dijo...

Ia no escribes pinchependeja!!!