jueves, 17 de mayo de 2012

La noche eterna. Los días no vividos.

Se había pasado toda su vida pensando en universos paralelos, en las múltiples posibilidades que se habían cruzado en su camino, en lo que podría haber sido y nunca fue. En definitiva, en todo aquello que no había pasado o no había alcanzado por el simple hecho de que había decidido coger otra ruta, otra bifurcación de entre las miles de encrucijadas que habían ido trazando y perfilando su vida.
Tal era así, que llegado el día en el que todo llegaba a su fin, aquella tarde de frío invierno, se dio cuenta de que se había olvidado de vivir...
Y el tren de su monótona existencia llegó inevitablemente a su destino.

1 comentario:

Warning Sign dijo...

Don't tell me the sky's the limit when there're footprints on the moon.