El cansancio de las horas,
los quejidos de un reloj.
El "yo te cuido, me haces falta",
lo amargo de un adiós.
Las dosis numeradas,
las luces apagadas,
los periodos sin dormir.
Los macabros sueños que nos muestran
la retórica ilustrada de quien pregunta
y no busca nada.
Las conversaciones vacías,
las sábanas frías.
El ni contigo ni sin ti.
La tortura innecesaria
de una relación primaria
de comer-amar-dormir.
Y ahora dime a dónde llevan,
las palabras que resuenan
en el cansancio de las horas,
durante los quejidos de un reloj.
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